La sinergia entre el Comercio Justo y el Consumo Responsable en el mundo actual
El sistema productivo y la concentración de riqueza material y monetaria excluyen a millones de seres humanos, dejando al margen a miles de productores rurales y urbanos; familias enteras que no tienen acceso a unos derechos fundamentales -de alimentación, de vivienda, de educación, de salud, de trabajo- que les permitan vivir dignamente.
Al mismo tiempo, esa lógica económica destruye los recursos naturales del planeta y la biodiversidad, contaminando los bienes comunes esenciales para la vida. En ese contexto, nos preguntamos: ¿cómo es posible que pueda mantenerse y progresar un sistema injusto y contradictorio en relación con los derechos sociales, económicos y culturales?. La respuesta se encuentra en la fuerza de algunos dogmas ideológicos que permanecen en la sociedad contemporánea y son compartidos por la mayoría de la población mundial, entre los que podemos citar: la libertad de comercio y la libertad de escoger del/a consumidor/a.
En el contexto de los movimientos activistas, dos conceptos o dos propuestas de acción surgen con gran fuerza, reuniendo incontables actores en el mundo entero en torno a aquello que llamamos el Consumo Responsable y el Comercio Justo. Ambos movimientos parten de la noción de que, ante las consecuencias de los modelos dominantes de distribución en términos de exclusión social y de destrucción ambiental, los sectores más conscientes de la sociedad civil deben recoger nuevas formas de producir riqueza y de redistribuirla de manera justa, asegurando los derechos de acceso al consumo para todos, la construcción de una cultura de paz y de relaciones más democráticas, así como la preservación del planeta. Es en esa perspectiva que los movimientos de Consumo Responsable y de Comercio Justo, a pesar de sus diferentes orígenes y trayectorias particulares, buscan construir caminos convergentes en la dirección de la justicia social y de la sostenibilidad socioambiental.



